
Correr es una de las actividades más usuales para ejercitar nuestro cuerpo. todos Se puede realizar en distintos ambientes, trae numerosos beneficios para la salud, es económica y te ayuda a mantener en forma, ya que se logra quemar calorías. En principio, es ideal para todo público.
Al correr se activan distintas partes del cuerpo y más de 200 músculos comienzan a trabajar al mismo tiempo. Sin embargo, es importante conocer cuáles son estos músculos que se mueven cuando corremos para mejorar su eficacia, evitar lesiones o actuar de acuerdo a nuestras capacidades y tiempo.
Cuando se trata de los músculos, hacemos referencia a todo un sistema complejo que puede ser controlado generalmente de manera voluntaria. Tiene como función primordial lograr la movilidad del cuerpo gracias a su conexión con el sistema nervioso.
Los músculos encargados de generar el movimiento son los esqueléticos, además de que ayudan a la unión de los huesos con las articulaciones. Estos abarcan aproximadamente el 40% del peso del cuerpo humano.
Por otra parte, existen otros músculos que se contraen de forma automática (involuntaria) como el músculo cardíaco o la musculatura lisa. Estos, sin embargo, no se consideran parte del sistema muscular en sentido estricto.
Todos conocemos los beneficios al correr, pero poco nos detenemos a pensar que durante la carrera se ejercitan diversos músculos ubicados a lo largo de todo el cuerpo humano, lo que incluye brazos y hombros. No obstante, es claro que la mayor presión se centra en aquellos que componen el core y el tren inferior, y así lo podemos clasificar para conocerlos de manera sencilla.
Dentro de este primer grupo podemos encontrar a:
Resulta que la musculatura del tronco es esencial para brindar resistencia, fuerza y capacidad de estabilización. De allí que sea ineludible comenzar por el núcleo del core.
De los muy conocidos abdominales, situados en la parte central del cuerpo, se transfiere la fuerza necesaria para producir todos los movimientos que se realizan con este ejercicio. Los abdominales, a su vez, se clasifican en recto, oblicuos y transversos.
En la parte frontal de la cadera se alojan estos flexores, específicamente en la cavidad abdominal. Es uno de los más potentes y principal flexor de la estructura muscular. Entran en acción cuando se levanta la pierna.
Conjuntamente con los músculos multifido, erector de la columna y dorsal ancho, se enlaza la actividad motriz de las vértebras. Protegen la columna y toda la zona lumbar de los impactos que se producen al correr.
Son el segundo grupo en importancia y abarcan:
Estos se ubican en la zona delantera del muslo. Están conformados por cuatro áreas llamadas vasto externo e interno, femoral y crucial. Es uno de los más fuertes y fundamentales del cuerpo, pues sostienen gran parte del peso corporal, facilitan las acciones de sentarse y andar.
Cuando comenzamos a mover una de las piernas al frente, se mueven los cuádriceps. Al correr, permiten que la cadera realice movimientos hacia los lados y que las rodillas se encuentren estabilizadas y derechas, además de que soportan parte del impacto del trote.
Están en la parte posterior del muslo, y lo constituyen el semimembranoso, el semitendinoso, y el bíceps femoral. Se mueven de manera inmediata en conjunto con los cuádriceps, para generar fuerza. Ayudan con la flexión de las rodillas y extensión de la cadera.
Es la zona por debajo de las rodillas. A través de éste se evita que se arrastre el pie, logrando esa precisa acción de levantar la punta del pie y caer la planta en el suelo, con el debido amortizado del peso.
Es uno de los primeros en fatigarse y causar dolor por la inflamación de la fascia que lo protege.
Son las muy conocidas pantorrillas, localizadas en la parte posterior de la pierna. Se dividen en internas y externas, estos es, gemelos y sóleo. Tienen una conexión con el talón de Aquiles, dando un impulso al pie luego del apoyo para continuar de manera inmediata con la acción.
Ayuda a estabilizar el tobillo, proporcionándole movimiento y flexión a la articulación de esa zona.
Justo en la zona de las nalgas se encuentran el glúteo mayor, el medio y el menor. El primero es uno de los más fuertes, proporciona la estabilidad, fuerza y potencia que tanto la pelvis y la columna requieren.
El pie humano tiene más de 100 músculos y todos participan durante la carrera. Si bien no son los más notables, son los que brindan mayor rendimiento y mejor postura. También pueden ser objeto de lesiones, aunque en general previenen la mayoría de éstas. Reciben el mayor impacto del trote.
Se clasifican en músculos extrínsecos, que son aquellos que se localizan en la zona anterior, posterior o lateral, y los intrínsecos, ubicados en el área dorsal o planta del pie.
Al correr también tenemos el riesgo de lesionar alguno de esos músculos que se activan con la actividad. Vale conocer brevemente algunas de las lesiones musculares más comunes para tomar las precauciones que sean necesarias.
Es una de las más frecuentes. Se percibe un cierto tirón del músculo. Habitualmente ocurre por la falta de calentamiento antes de iniciar el trote, o por el estiramiento exagerado. Lo ideal es tomar un reposo mientras transcurre el episodio.
Se presenta un dolor en la parte interna de la pierna por toda la llamada espinilla. Surge por un esfuerzo excesivo de los músculos de esa zona. Lo recomendable es alargar las distancias paulatinamente en distintos días de entrenamiento.
Es muy usual que se origine en el tobillo por el desgarramiento de los ligamentos de la zona cuando se hace un movimiento en sentido contrario a su movilidad natural. En estos casos, se sugiere la visita inmediata a un médico.
Con el entrenamiento constante se produce un desgaste natural del cartílago de las rodillas. No obstante, cuando se llega al límite o no se realiza la ejecución del trote de manera correcta, este se desalinea y causa un dolor constante o el llamado traqueo de la rodilla.
Cuando ello se presente, resulta importante acudir al médico para conocer la gravedad de la lesión, pues pueden necesitarse terapias para la mejoría.
Siempre se debe tener en cuenta que para obtener el mejor resultado, activar correctamente los músculos y evitar la mayor cantidad de lesiones, se debe usar el calzado adecuado, realizar el calentamiento previo y realizar el trote con la técnica apropiada.
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