Running y Resaca. El efecto del alcohol en los corredores

Correr con resaca

Hoy vamos a hablar del running y la resaca, de cómo combina el alcohol con la actividad de salir a correr. No hace falta ser un genio, para imaginar que las bebidas alcohólicas y cualquier ejercicio físico, no van a casar bien. Pero la vida no está hecha de blancos y negros.

Hay una serie de grises, o especificaciones que merecen ser hechas cuando se habla del tema. Porque no todos los runners se preparan para los Juegos Olímpicos, ni todos los corredores que beben son unos alcohólicos.

Pero la idea general de la que partimos es que, obviamente, alcohol es una sustancia tóxica y bastante poco saludable para nuestro cuerpo. Incluso un vaso aquí y allá cada dos días puede afectar a tu progreso de entrenamiento.

Cómo afecta el alcohol a los runners

Hay dos factores que deben ser recalcados, y es que el alcohol altera el equilibrio hormonal normal, el metabolismo y la inmunidad del organismo. El alcohol también reduce sus niveles de azúcar en la sangre, lo que puede hacer que te sientas extremadamente débil mientras corres.

Si se bebe alcohol, se debe tomar por lo menos 3 vasos de agua por vaso de alcohol que se esté consumiendo. Además, correr y el alcohol no es la mejor combinación también porque afecta nuestro peso y grasa corporal.

Si perder peso se encuentra entre nuestros objetivos, el alcohol no es la mejor opción. El cuerpo está ocupado metabolizando el alcohol antes que otras fuentes de energía, como por ejemplo la grasa y por supuesto esto afecta nuestra quema de calorías. Se queman muchas menos calorías cuando tenemos alcohol en la sangre. El resultado es que la mezcla de energía extra del alcohol y la interrupción del proceso metabólico normal llevará a un aumento de la grasa con el tiempo.

Otra de las contraindicaciones de consumir bebidas alcohólicas cuando se entrena haciendo running, es que, en una bebida alcohólica encontraremos siete calorías por gramo, lo cual es bastante.

El vino blanco seco es probablemente la mejor opción si desea mantener las calorías bajas. Todo tipo de cócteles, o licores fuertes mezclados con jugos o cerveza tienen altas cantidades de calorías. Beber alcohol también causa pérdida de agua y deshidratación, lo que conduce tanto a la retención de líquidos como a la fatiga.

Hay que destacar el efecto sobre el crecimiento muscular también: Beber demasiado alcohol o incluso cada dos días puede interferir con la síntesis de proteínas – este es el proceso en el que las células musculares generan nuevas proteínas, esenciales para la recuperación y el crecimiento de los músculos.

Otro aspecto negativo es que el consumo excesivo puede causar trastornos del sueño, lo que dificulta la capacidad del cuerpo para recuperarse de las duras sesiones de entrenamiento. También aumenta el riesgo de lesión al aumentar la hinchazón y disminuir la función inmunológica del cuerpo, lo que a su vez puede contribuir a retrasar la curación de las lesiones existentes.

Un estudio realizado en 2000 en Medicina Deportiva determinó que la capacidad aeróbica se reducirá hasta un 11 por ciento si se tiene resaca.

Lo cierto es que, parece ser que el running y la bebida, de alguna forma son temas que siempre terminan por encontrarse. No en vano, el año pasado, un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychiatry llegó a una conclusión: el ejercicio y el consumo de alcohol estaban, en cierta manera, unidos.

En esencia, mientras que los atletas son menos propensos que sus compañeros que no están en forma a participar en la mayoría de los comportamientos poco saludables, tales como comer comida poco saludable o fumar, parece ser que es más probable que beban.

Como afecta el alcohol a los runners

El running para aliviar los excesos de una noche, ¿bien o mal?

Todos hemos pensado alguna vez en hacer penitencia por una noche llena de pecados alcohólico-festivos en el gimnasio, o bajándonos a correr para “sudar la resaca” o “sudar el alcohol” de la noche anterior.

Pero la verdad es que esta es una estrategia que no puede ser más errónea, y a continuación, te vamos a explicar por qué. Ya te hemos dicho que el alcohol actúa en tu cuerpo llevándolo a la deshidratación, no severa, pero es un comienzo del proceso.

Cuando salimos a hacer running, vamos a sudar, y lo que conseguiremos será deshidratarnos aún más. Además, como ya te hemos explicado, estaremos débiles, nuestro cuerpo no quemará grasas igual, y tenemos un mayor riesgo de lesionarnos.

Por eso, la recomendación si la noche anterior has sido travieso, es que reposes, bebas mucha agua y vayas al baño. Regenérate por dentro un poco antes de poner la maquinaria a prueba con ejercicio físico.

Conclusión: Si bebes, no corras

Las pautas sobre el consumo de alcohol en relación con la salud general varían de un país a otro, pero en términos de consumo de alcohol cuando se entrena para una carrera, es una elección personal.

Como la mayoría de las cosas en la vida, todo en moderación es permisible.

De hecho, cada vez hay más pruebas de que las cantidades moderadas de alcohol pueden tener un beneficio positivo para la salud, como ayudar a prevenir las enfermedades cardíacas, la osteoporosis y reducir el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.

Pero de ahí, a relacionarlo con el ejercicio físico hay un mundo. Y en este apartado, ten en cuenta que siempre es mejor mantener separadas las copas de las zapatillas de running.

En cualquier caso, como decíamos, todo depende del grado de implicación en la carrera y en la bebida del que se trate. Ten claro que una cerveza fría después de una carrera no perjudicará a tus actuaciones en futuras carreras o entrenamientos.

Definitivamente, menos es más cuando se trata de alcohol y ejercicio, pero si el consumo social de alcohol es una necesidad en un momento dado como un cumpleaños, una fiesta, Navidades, etc. asegúrate de rehidratarte adecuadamente, intenta mantener la normalidad en el horario de sueño y no conviertas el consumo de alcohol en un estilo de vida.