Correr y nadar, ventajas de cada uno

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Correr y nadar, son dos de las actividades físicas o deportes más completos que se pueden realizar para mantenerse en buena forma. ¿Cuál es mejor? Dependerá de muchas cosas, como las prioridades del deportista, así como sus características, y las posibilidades de acceso que tenga a una piscina o una zona o cinta para correr.

Como ambos son dos ejercicios muy buenos, y tienen muchos seguidores, crea que es un buen momento para poner encima de la mesa las ventajas de cada uno. 

El motivo es que estos dos ejercicios, correr y nadar, ofrecen un gran valor en salud cardiovascular, fuerza respiratoria, prevención de enfermedades y quema de calorías, pero ambos no son necesariamente adecuados para todos.

Saber cómo cada una de estas dos modalidades deportivas ayuda a conseguir nuestro objetivo con el entrenamiento, nos permitirá decidirnos por una u otra.

Quema de calorías

La natación ofrece una gran cantidad de queda de calorías. Nadar en crol o mariposa durante 30 minutos puede ayudar a quemar 400 calorías a una persona de 80 kilos. Las estimaciones varían en función del peso, la estatura y una serie de parámetros adicionales de cada persona, pero los números están claros. Nadando de espaldas, se queman unas pocas menos.

En comparación, correr a 5km/h durante 30 minutos quema alrededor de 370 calorías, pero si aceleramos el paso y subimos a 6km/h, el cuerpo quemará en torno a las 465 calorías. Reduce la velocidad, y quemarás menos y de nuevo, todas estas estimaciones dependen en gran medida del peso.

En definitiva, nadar y correr son casi iguales en términos de gasto de energía. Pero, para ambos modos, hay que llegar a un ritmo fuerte e intenso para quemar realmente las calorías previstas.

Cuando corremos, especialmente si ajustamos la velocidad de la cinta a un ritmo específico, sí o sí vas a quemar calorías, pero es fácil encontrar la comodidad, acostumbrarse al ritmo, y con el tiempo, escatimar en esfuerzo. Con la natación sucede lo mismo. Nadar, como correr también requiere habilidad y tener cierta forma física para practicarlos con un esfuerzo serio. Una forma de entrenar incorrecta, puede hacer que sientas que estás haciendo un gran esfuerzo, pero en realidad, no estás quemando tantas calorías como crees.

Por eso, si quieres conseguir más fácilmente una buena quema de calorías y no eres un nadador olímpico, correr puede ser lo mejor para ti.

Accesibilidad

No todo el mundo tiene acceso a una piscina o a un mar o lago de agua abierta en la que nadar. Además de esto, para exteriores a menudo se necesita un traje de neopreno, gafas de seguridad y gorro de natación, ya tienes todo lo que necesitas para empezar a hacer ejercicio. A veces pasa que, a pesar de contar con una piscina en casa, o en la urbanización, puede que no sea una piscina adecuada para la natación aeróbica por falta de espacio, o la presencia de otros usuarios.

Para correr, sin embargo, solo es necesario un buen par de zapatos y una cinta, o un espacio en el que ponerte a correr. La mayoría de la gente puede salir por la puerta de su casa y recorrer unos cuantos kilómetros sin pensarlo mucho. El running es también un ejercicio que cualquiera puede hacer en un viaje de negocios o vacaciones, aunque el hotel no tenga una piscina o un lugar en la playa.

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Para empezar desde cero

Si eres un novato para cualquiera de los dos ejercicios, correr y nadar, o está fuera de forma, espera un período de aclimatación a la actividad, antes de empezar a realizarlas con suficiente intensidad como para quemar calorías y ver los beneficios cardiovasculares de ambas. La habilidad y la técnica importan en el agua, como también a la hora de correr y quedar a salvo de lesiones de rodilla o plantares.

Además, al principio, es posible que te resulte más difícil pasar mucho tiempo nadando sin sentir el viento y frustrado, y por lo tanto no puedas lograr los 30 minutos de ejercicio recomendados, la mayoría de los días de la semana.

Correr, sin embargo, es relativamente fácil de aprender. Un principiante puede pasar fácilmente de caminar -que también ofrece beneficios cardiovasculares- a trotar, siempre y cuando tenga las articulaciones sanas.

Seguridad de las articulaciones

Si tienes articulaciones sanas y la facilidad para correr gradualmente para prevenir choques en tu sistema, tanto correr como nadar puede ser excelente para la mayoría de las personas.

Pero si eres propenso al dolor articular, tienes problemas ortopédicos o sufre de artritis, sin embargo, correr puede no ser lo mejor para ti. La flotabilidad del agua soporta mejor las articulaciones, por lo que nadar se convierte en una opción mucho más cómoda y factible.

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Salud ósea

Si quieres hacer ejercicio para aumentar la densidad ósea, correr debe ser tu elección entonces. La misma flotabilidad del agua que sostiene las articulaciones impide que sea un ejercicio de soporte de peso.

El ejercicio con pesas ayuda a las personas, especialmente a las mujeres y las niñas, a construir y mantener la densidad ósea para reducir el riesgo de osteoporosis más adelante en la vida. Durante la adolescencia, la densidad ósea aumenta exponencialmente, por lo que el ejercicio de levantamiento de pesas en este momento es ideal.

Sin embargo, es algo que se debe mantener durante toda la vida. El tejido óseo se descompone y se reforma todo el tiempo. Necesitas el estrés del impacto y la tensión del músculo para hacerse más fuerte.

Como has podido ver, hay muchos beneficios tanto en correr como en nadar. Son dos actividades muy recomendables para deportistas de cualquier edad. Muchos niños empiezan a practicar deporte con la natación, ya que en edades tempranas y con el cuerpo y los músculos en formación, es una actividad estupenda, mucho más divertida para el usuario que correr.

Para los adultos, es más sencillo encontrar la conveniencia de correr, pero, en cualquier caso, no hay que descartar ninguno de los dos deportes, simplemente reflexionar sobre el verdadero objetivo que perseguimos con nuestro entrenamiento, y ver cuál de estas dos actividades, correr o nadar, son las más adecuadas para nuestro caso en particular.